Geopolítica de la vacuna - Margarita Cedeño

La obtención de una vacuna efectiva contra el COVID-19 es un proceso que ha estado revestido de un factor geopolítico importante. Desde que se iniciaron las investigaciones científicas para la inoculación del virus, hemos vinculado el nombre de cada proyecto a un país en específico. La carrera por obtener la solución a esta pandemia no ha sido solo científica, sino que también ha estado marcada por una carrera desde lo económico, que genera serias desigualdades en la comunidad global.

El nacionalismo de las vacunas, es decir, el comportamiento de algunos gobiernos que han adquirido más dosis de las que requieren o que han asegurado que la producción que se realiza en sus países sea exclusiva para sus ciudadanos, está poniendo en peligro la estrategia global contra la pandemia. Esto ha llevado a que los países con más recursos tengan asegurada la distribución de la vacuna a toda su población a más tardar en marzo del 2022, mientras que los países más pobres tendrán que esperar hasta finales del 2023.

Se trata de una desproporción obscena que tendrá un impacto devastador en muchos países que se verán forzados a continuar endeudándose para hacer frente a los efectos de la pandemia, a la vez que sus economías estarán severamente impactadas por más tiempo que los demás países más privilegiados.

La respuesta que ha dado la comunidad internacional a esta situación ha sido la llamada iniciativa COVAX, que beneficiará a por lo menos el 20% de la población de todos los países mediante un sistema de compra adelantada de dosis que asegura acceso equitativo a todos los gobiernos. Nuestro país, por ejemplo, ha utilizado este mecanismo para la adquisición de hasta dos millones de dosis. Sin embargo, aún persisten graves preocupaciones sobre la actitud que han asumido muchos Gobiernos, por la poca solidaridad con la que han actuado.

La geopolítica de la vacuna también ha generado un cambio fundamental en las relaciones internacionales. Parecería que los intereses geopolíticos alargan la pandemia, debido, en parte, a la falta de liderazgo en los espacios multilaterales que normalmente sirven para alcanzar acuerdos globales. En el caso de América Latina, desde que inició la pandemia, no se ha propiciado ningún espacio de diálogo productivo entre los gobiernos de la región para adoptar medidas de conjunto que sirvan a la recuperación de la región.

En el caso de América Latina, si no se aborda correctamente el reto de la geopolítica de las vacunas, nos exponemos a profundizar la crisis de la deuda pública que se cierne sobre la región. Mientras más rápido se obtienen las vacunas necesarias, más rápido se reactiva la economía, de manera que no se hará necesario aumentar los empréstitos.

El COVID-19 ha desnudado la necesidad del multilateralismo, que ya estaba en crisis antes de la pandemia. El marco mundial para la paz y la estabilidad requiere de instituciones multilaterales capaces de abordar las dificultades que enfrentan los gobiernos. Sin embargo, lo que hemos visto hasta el momento en cuanto a la distribución de las vacunas del COVID-19 nos obliga a reiterar la necesidad de una diplomacia enérgica e innovadora, capaz de hacer suya la alianza por el multilateralismo que ya impulsan países como Alemania y Francia. Solo así podremos estar preparados para una próxima pandemia.

Margarita Cedeño

Margarita Cedeño

Margarita Cedeño fue la primera mujer del Partido de la Liberación Dominicana que ostentó el cargo de Vicepresidenta de la República Dominicana. Entre sus logros, destaca su aporte y compromiso con las políticas sociales. Lideró el Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales de la República Dominicana e impulsó una eficiente estrategia de salida de la pobreza conocida como Progresando con Solidaridad.