Ni un peso menos - Margarita Cedeño

Es innegable el avance de la mu­jer en el ejercicio de sus derechos civiles, económi­cos y políticos, que han sido el resultado de innumerables luchas en el transcurso del si­glo pasado y este. Sin embar­go, entre las batallas pendien­tes, hay una cuya solución es absurdamente sencilla y con la que toda la sociedad domi­nicana está de acuerdo, que es la eliminación de toda ma­nifestación de discriminación salarial por género.

¿De qué manera se justifica que, si un hombre gana 100 pesos, la mujer gane 83 pesos por el mismo trabajo y con las mismas capacidades? ¿Cómo le explicamos a toda una ge­neración de mujeres formán­dose en las aulas de universi­dades, que cuando salgan al mercado laboral les toca ga­nar menos que los hombres por su condición de género? Desde hace décadas, en la medida en que la fuerza labo­ral femenina ha ido aumen­tando, ha quedado demos­trado que las mujeres somos un pilar de la economía, pero a pesar de ello, no se nos re­conoce de manera justa por nuestra productividad ni por nuestras capacidades.

A esta discriminación sala­rial por género hay que sumar el hecho de que somos las que llevamos el rol de cuida­doras del hogar, un “empleo” que no es pagado y que forma parte de la economía de cui­dados y que, a la vez, obliga a las mujeres a esforzarse por encontrar un equilibrio entre el rol profesional y el rol ho­gareño. A nivel internacional ya se están tomando medidas para enfrentar la realidad de la brecha salarial por género. Hay empresas que ya están realizando auditorías de bre­cha salarial e implementando normas de igualdad de géne­ro que certifiquen que exista igual trato a las mujeres para acabar con la discriminación. En nuestro país, el Ministe­rio de la Mujer y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo han implemen­tado un sello de igualdad de género que contempla como una de las metas, asegurar que no exista una brecha sala­rial por género.

Pero urge convertir esto en un mandato legal, para que el Ministerio de Trabajo pue­da hacer cumplir a las empre­sas las medidas de igualdad salarial por género y, a la vez, permita a las mujeres afecta­das que puedan acceder al sis­tema de justicia en caso de ser necesario, reclamando los da­ños y perjuicios que esta reali­dad genera.

Si no corregimos esta si­tuación ahora, arrastraremos por generaciones una rea­lidad injusta, que se refleja­rá por igual en el sistema de pensiones, porque si las muje­res ya ganan menos por igual trabajo, es evidente que tam­bién contribuyen menos al sistema de la seguridad social, una realidad que traerá con­secuencias en el futuro próxi­mo. La brecha salarial es una de las barreras que impiden la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. De­bemos derribarla por comple­to, para evitar a las mujeres la frustración que resulta de te­ner las mismas capacidades que los hombres, pero ser re­tribuidas injustamente.

John Stuart-Mill escribió una vez que “de la misma ma­nera que nacer negro en vez de blanco, o plebeyo en vez de noble, no debe determinar las posibilidades de una per­sona en su vida, tampoco de­be hacerlo nacer niño, en vez de niña”. Hagamos todos el compromiso para superar la brecha salarial por género. Ni un peso menos.

Margarita Cedeño

Margarita Cedeño

Margarita Cedeño fue la primera mujer del Partido de la Liberación Dominicana que ostentó el cargo de Vicepresidenta de la República Dominicana. Entre sus logros, destaca su aporte y compromiso con las políticas sociales. Lideró el Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales de la República Dominicana e impulsó una eficiente estrategia de salida de la pobreza conocida como Progresando con Solidaridad.