Voces femeninas - Margarita Cedeño

Cada 8 de marzo profundizamos la reflexión sobre la equidad de género y nos encontramos con la realidad de que no avanzamos a la velocidad que quisiéramos. Aún persiste una brecha entre hombres y mujeres que parece infranqueable, como si estuviésemos estancados en los mismos temas y objetivos que venimos planteando desde inicios de este siglo.

Hace falta un salto cualitativo y cuantitativo para enfrentar los estereotipos de género que se han enraizado en la sociedad, que dificultan el propósito de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible dedicado a la equidad de género antes de que concluya esta década.

Lo cierto es que la pandemia ha dificultado aún más la situación de la mujer en el mundo, especialmente en una región con tanta desigualdad como América Latina. Además del riesgo de exponerse al COVID-19, existe abundante evidencia sobre el aumento en violencia doméstica y de género y en el desempleo femenino, así como en la necesidad de muchas mujeres de abandonar sus propósitos para dedicarse exclusivamente a la economía de cuidados que, como ya sabemos, no es pagada.

No podemos dejar de mencionar el aumento del embarazo en adolescentes y el abuso infantil, especialmente entre las niñas de esta región. Esto se debe a que, si bien el cierre de las escuelas genera consecuencias irremediables en todos los estudiantes, tiene un impacto más severo en las niñas. En un estudio realizado en el 2014 durante la crisis del Ébola en Sierra Leona, citado en Project Syndicate, se descubrió que, al momento de reabrir las clases, los niños retornaron a la escuela, pero muchas niñas no.

Lo más lamentable del análisis que cada 8 de marzo hacemos sobre el lugar que ocupa la mujer en el mundo, es que la ausencia de voces femeninas en los puestos de toma de decisión es una de las razones fundamentales que impiden que todos estos problemas encuentren solución. No podemos exigir a los hombres que entiendan los problemas que enfrentamos las mujeres, porque simplemente nunca lo han vivido.

Las cuotas de participación han sido efectivas, hasta un punto. Pero ya no constituyen el mecanismo idóneo para que las mujeres accedan a puestos de poder. Parecería que ha llegado el momento de conformar colectivos y esquemas de fortalecimiento del voto femenino tendentes a transformarse en plataformas que impulsen que las mujeres obtengan puestos de toma de decisión.

No es una tarea fácil, pero es fundamental para abordar correctamente los problemas que solo enfrentan las mujeres, ya sean económicos, de salud físico o mental, de acceso a oportunidades o de bienestar y felicidad.

Solamente las voces femeninas son capaces de enfrentar las desigualdades sistemáticas que nos impiden avanzar más. Solo las voces femeninas pueden poner fin a las reglas desproporcionales que están enraizadas en las estructuras familiares, en el mercado laboral y en el resto de la sociedad. No se trata de un enfrentamiento entre géneros, de lo que se trata es de convencernos de que un mundo de mujeres empoderadas será mucho mejor para todos y todas.

Margarita Cedeño

Margarita Cedeño

Margarita Cedeño fue la primera mujer del Partido de la Liberación Dominicana que ostentó el cargo de Vicepresidenta de la República Dominicana. Entre sus logros, destaca su aporte y compromiso con las políticas sociales. Lideró el Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales de la República Dominicana e impulsó una eficiente estrategia de salida de la pobreza conocida como Progresando con Solidaridad.